3 hábitos sencillos para mantener la mente sana 
 
Por Alejandra Villamediana / Lenguaje Corporal.
 
La rutina diaria no sólo es capaz de robarte la motivación y afectar tu productividad; tu salud también se ve comprometida, y si hablamos específicamente de tu cerebro, mantenerlo en forma va más allá de usar una app en tu teléfono o resolver un sudoku. Pero si de por sí tienes tu agenda llena día tras día, ¿Cómo puedes hacer un espacio para tu mente?
 
Aquí tienes 3 ideas prácticas para mantener tu cerebro sano y en forma: 
 
Aprende a ser (verdaderamente) multitarea. 
No es difícil imaginar que en cualquier momento puedas hacer fácilmente una lista de 10 cosas “por hacer”, desde las críticas y urgentes hasta las importantes o previsivas; pero lo verdaderamente importante es que seas capaz de enfocar tu mente en una sola categoría a la vez. 
 
Por ejemplo, al momento de escribir un artículo, en mi mente tratan de figurar a la vez los roles de escritor, editor ortográfico y editor de estilo; es imposible que el primero pueda tener fluidez si el segundo lo interrumpe cada tres o cuatro palabras, o que el tercero cumpla su labor si el primero se ofende al eliminar frases o párrafos enteros. 
 
Mantén una lista de “Qué hacer”, tan detallada como sea posible y luego serena tu mente para reposar en una sola tarea a la vez. No suena como un ejercicio, pero sí lo es (y muy difícil, en ocasiones). Trata de mantener cada “rol” por al menos 15 minutos, y semana a semana ve aumentando este límite. Notarás que logras hacer más con menos esfuerzo a la vuelta de un mes. 
 
Acostúmbrate a enseñar lo que sabes. Ser capaz de explicar algo en público requiere no sólo que lo hayas investigado y digerido a fondo, sino tener la capacidad de identificar los puntos claves, darles un orden lógico y exponerlos con analogías relevantes; no en vano el dicho dice que no aprendemos algo hasta que no somos capaces de explicárselo a un niño de 5 años. La mejor forma de aprender algo, es intentar enseñarlo. 
 
Al menos una vez cada semana, y durante 30 minutos, da una clase sobre tu área de trabajo o experiencia; no necesariamente te ganarás la vida haciéndolo, pero será un excelente ejercicio para mantener tus ideas frescas. Es necesario que sea al menos frente a 10 personas, de tal manera que puedas obtener suficiente retroalimentación (y si es tu caso, ir desprendiéndote del miedo escénico). 
 
Prueba a hacerlo en tu lugar de trabajo, para tus colegas: ¿Qué sabes tú que puedas enseñarles, 30 minutos a la semana? Recuerda que también puede ser una excelente forma de crear un canal de Youtube. 
 
No olvides caminar. Desde Immanuel Kant hasta Beethoven, es prácticamente una regla establecida que la inspiración para nuevas ideas o soluciones a problemas complejos llegan en los momentos en los que dejamos libre nuestra mente después de horas de estrujarla buscando la solución. En este caso, una caminata de 20 minutos en horas de la tarde, solo un día a la semana, servirá para despejarte y poner en funcionamiento áreas do tu cerebro que no se comprometen mientras estás sentado en la oficina. 
 
Recuerda que no es una caminata para ejercitarte, sino para despejar la mente (aunque sigas buscando la tan anhelada solución). Déjala divagar tanto como quiera, y trata al mismo tiempo de disfrutar del camino, ya sea naturaleza o concreto, olor a lluvia o a paisaje urbano.