By Florencia Bernadou.
 
Calcio, hierro y potasio. Los conoces bien, ¡pero de a uno! Estamos acostumbradas a considerar estos nutrientes como si viajaran solitos por nuestro organismo, pero el mundo de los alimentos no funciona así. 
 
Muchas veces, una desafortunada combinación de elementos podría producir una deficiencia. Pero también podría suceder lo contrario: conoce estas fabulosas “parejas nutricionales” que te ayudarían a sacar el mayor provecho de sus beneficios.
Para llevar una dieta balanceada, combina bien los alimentos.Para llevar una dieta balanceada, combina bien los alimentos.
Vitamina B12 y folatos. El ácido fólico es un tipo de vitamina B que trabaja con la vitamina B12 (y también con la vitamina C) para ayudar al cuerpo a descomponer, usar y crear nuevas proteínas. Contribuye a formar glóbulos rojos y a producir el ADN, tal como indica el sitio MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU.
 
Como nuestro cuerpo no produce ni almacena ácido fólico, si no lo ingerimos en cantidad suficiente podríamos sufrir anemia. Su deficiencia también podría provocar fatiga y ¡canas! El folato se encuentra principalmente en los vegetales de hoja verde y el hígado, mientras que la vitamina B12 está presente en carnes y productos animales, como huevos o leche, informa el sitio de la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard. Así que, para ingerirlos juntos, ¿qué tal un delicioso bife con ensalada de hojas verdes?
 
Vitamina D y calcio. La vitamina D cumple un rol clave en la absorción del calcio ─fundamental para la salud de nuestros huesos─, de acuerdo con Harvard. Este nutriente también mejora la absorción del fósforo y del magnesio, y es beneficiosa para el sistema inmunológico. Podrías beber leche fortificada con vitamina D para cubrir las necesidades de calcio y mejorar su absorción.
 
Sodio y potasio. Casi el 90% del sodio que ingerimos proviene de la sal. Este mineral es necesario para mantener buenos niveles de presión en la sangre, pero lamentablemente consumimos más de lo que necesitamos, lo que perjudica nuestra salud. Pero, tal como reporta Harvard, nuestro buen amigo el potasio estimula la eliminación del sodio por la orina y reduciría los efectos nocivos de su exceso en el organismo.
 
Para lograr este equilibrio, deberías incrementar el consumo de frutas y vegetales, y limitar las galletas, los snacks salados, la comida rápida y los alimentos industrializados. La cocina casera es la mejor opción. Incrementa tu consumo de frutas y vegetales.Incrementa tu consumo de frutas y vegetales.
 
Hierro y vitamina C. La vitamina C ─en alimentos o suplementos─ ayuda al cuerpo a absorber mejor el hierro, esencial para la salud. Las mejores fuentes naturales de este nutriente son los cítricos, los kiwis y las fresas, entre otros, enumera la Oficina de Suplementos Dietéticos de EEUU.
 
Por su parte, puedes obtener hierro de la carne vacuna, especialmente, pero también del cerdo, del pollo y del pescado, y de legumbres como los frijoles, según MedlinePlus. Si te han dado un suplemento de este nutriente, ingiérelo con un jugo. Y si necesitas acompañarlo con alimentos para disminuir sus efectos secundarios (algunas personas sufren malestar estomacal), evita los productos lácteos, el café, el té o el cereal, informa el portal.
 
Pon en juego tu creatividad para preparar platillos que contengan estos beneficiosos dúos nutricionales. Y no olvides consultar a un experto antes de introducir cambios en tu dieta.
 
Fuente: Vida Sana.
 

 
By Florencia Bernadou.
 
La sabiduría china se ha extendido a varias áreas. Y si de bajar de peso se trata, su medicina tradicional podría ayudarnos. Tanto a la hora de comer, como en tu rutina de ejercicios y hábitos cotidianos, podrías considerar estos cincos consejos orientales para cuidar tu figura.
El té verde podría ser un aliado de la silueta. / Foto: ThinkstockEl té verde podría ser un aliado de la silueta. / Foto: Thinkstock
 
1. Bebe té verde. También conocido como té chino, proviene de una planta llamada camellia sinensis, al igual que el té negro. La diferencia es que para el verde se emplean las hojas frescas en vez de las secas. Esta infusión y sus componentes ─como el EGCG─ se han utilizado tradicionalmente para controlar el peso y bajar el colesterol, entre otras cosas, informa el sitio del Centro Nacional de Medicinas Complementarias y Alternativas de EEUU. Se consume generalmente en taza, aunque también existen suplementos.
 
2. Prueba con Qigong. Este milenario arte marcial chino involucra varias posturas y ejercicios; movimientos lentos y circulares, control de la respiración, meditación consciente y automasajes, describe el portal de bienestar WebMD. El objetivo es dirigir, concentrar y movilizar la energía hacia determinadas partes del cuerpo. El sitio explica que hay diferentes estilos: algunos más suaves como el tai chi y otros más enérgicos, similares al kung fu, que podrían ser convenientes si tu plan es sudar y perder peso.
 
3. Acupresión en la oreja. Aplicando presión en una zona del lóbulo de tu oreja, podrías estimular una zona que actúa como un supresor natural del apetito. Para encontrar el lugar exacto, el portal de la Fundación Livestrong recomienda lo siguiente: abre y cierra tu mandíbula, y lleva el dedo índice de tu mano derecha hasta el punto donde la mandíbula se mueve más. Desde allí, desliza tu dedo en dirección a la oreja derecha, hasta encontrar una protrusión carnosa justo frente al canal auditivo. Coloca esta “carnecita” entre tu índice y el pulgar derecho, presiona durante ocho segundos y relaja 10. Repite este ejercicio cinco veces, y luego vuelve a hacer toda la secuencia con la mano izquierda, en la otra oreja.
 
4. Bebe mucha agua. Si bien es un consejo típico de varias dietas, en la medicina china es decisivo, según el portal de bienestar Young and Raw. La vuelta de tuerca es que los orientales recomiendan beber agua caliente temprano en la mañana, para activar el metabolismo y limpiar los intestinos. Y, según el sitio mencionado, aconsejan beber agua con moderación durante las comidas, porque lo consideran un obstáculo para la digestión.
 
 5. Sigue la dieta china. Para los chinos, los alimentos poseen cualidades energéticas que influyen sobre los estados de ánimo y el organismo, informa el Instituto de Medicina China de Barcelona. Consideran que su combinación es clave para sentirse bien o mal, y que incluso podría corregir problemas dietéticos.
 
Uno de los pilares de su régimen consiste en incluir todos los sabores en un mismo menú (ácido, amargo, dulce, salado y picante). Aparte, aunque existen variaciones según cada persona, básicamente recomiendan que la alimentación consista en un 50% de cereales, un 20% de vegetales, un 10% de legumbres y semillas, otro 10% de frutas y frutos secos, y un 10% productos de origen animal, preferentemente pescado, según el instituto mencionado. 
 
¿Pondrías en práctica estos consejos? Recuerda consultar con un profesional de la salud antes de implementar cambios en tu alimentación o en tu rutina de ejercicio físico.
 
Fuente: Vida Sana.

 
 
Revisar el celular del otro o competir constantemente con la pareja son sólo algunas de las cosas que pueden decirte que tu relación no tiene la seguridad que crees.
 
La desconfianza, la competitividad y la mentira son enemigos de cualquier relación de pareja. En este mundo de la tecnología, donde revisar el celular del novio o la novia parece algo cotidiano, existen cánones de comportamiento que te dirán si estás siendo parte de una sólida relación de pareja. El portal Upsocl.com elaboró una lista de acciones que indican que no va todo bien entre los enamorados.
 
Comparar la relación actual con alguna anterior, compararse con otras parejas o incluso estar con alguien ensando en cambiarlo con el tiempo, son sólo algunas de las cosas que no se deben hacer -según la publicación-, si lo que se quiere es tener una sana convivencia en el amor.
 
Sin más preámbulos te invitamos a revisar esta reveladora lista de las 20 cosas que las parejas sólidas no hacen:
 
1. Evitan darle celos a su pareja: Los celos pueden matar una relación.
 
2. No le revisan el teléfono al otro: La confianza en la era digital es primordial.
 
3. No son complacientes con la relación: Nunca se debe dejar de enamorar al otro, acompañarle y ser un soporte.
 
4. No comparan su relación con las relaciones anteriores: Las parejas sólidas se centran en su relación actual, no en lo que pasó antes.
 
5. No ponen el estado de su relación en Facebook: Puede demostrar inmadurez ante la otra persona, además de obligarle a aceptar en redes sociales.
 
6. No insisten en estar todo el día con la otra persona: Respeta su espacio e independencia.
 
7. Evitan quejarse constantemente de los defectos del otro: En vez de hacer esto las parejas sólidas se apoyan.
 
8. No intentan convertir al otro en algo que no es: Las personas no cambian, si se enamoraron es por como eran.
 
9. Nunca competirían con el otro: Al competir siempre habrá un perdedor.
 
10. No se prohíben cosas: Las restricciones limitan a la pareja.
 
11. No endulzarán la verdad: Siempre irán de frente, sin mentiras.
 
12. Nunca insultan a la familia de su pareja: Se respetan y respetan a los miembros de la familia.
 
13. No están constantemente preguntándose dónde está la otra persona: Respetan su espacio.
 
14. No se emborrachan para que el otro les parezca más atractivo: Estando sobrios creen que la pareja es la persona más bella.
 
15. No necesitan estar todo el tiempo juntos: Siempre es bueno mantener una relación cercana con amigos y familia.
 
16. Nunca niegan el afecto físico: El cariño físico no se reprime.
 
17. Nunca humillarían a su pareja públicamente: El humillar al otro es una clara señal de que la relación no debe seguir.
 
18. No comparan su relación con la de otros: Las parejas sólidas saben que su relación es única.
 
19. No se enojarán sin explicar por qué: Siempre la comunicación es vital en la pareja, el otro debe saber lo que pasa.
 
20. Nunca se acuestan solos: Aunque peleen siempre deben permanecer juntos, el dormir separados debilita aún más la relación.
 
Fuente: 24 horas.

 
 
El Premio Nobel de Economía 2002 habla sobre su libro, "Pensar rápido, pensar despacio", un tomo que sintetiza cinco décadas de estudio sobre el comportamiento intuitivo y racional de las personas.
Kahneman, durante su ceremonia de ingreso en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras.Kahneman, durante su ceremonia de ingreso en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras.
 
Kahneman se convirtió en 2002 en el primer no economista galardonado con el premio Nobel de Economía gracias a sus estudios sobre la toma de decisiones en momentos de riesgo e incertidumbre. El catedrático de Psicología de la Universidad de Princeton, que ingresó ayer en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, acaba de publicar "Pensar rápido, pensar despacio" (Debate).
 
La obra sintetiza sus investigaciones sobre la forma de pensar de los seres humanos. Kahneman sostiene que tenemos dos vías de pensamiento: el Sistema 1, rápido, intuitivo y emocional, y el Sistema 2, más lento, esforzado y racional. El primero proporciona conclusiones de forma automática, y el segundo, respuestas conscientes. Lo peculiar es que, en la mayoría de las ocasiones, no reflexionamos sobre cuál de los dos ha tomado las riendas de nuestro comportamiento. «Este libro puede leerse como un psicodrama con dos personajes», bromea Kahneman en la primera parte del libro.
 
Sus teorías han influido en la llamada «economía conductual», una corriente que trata de demostrar que las finanzas no son tan «predecibles» como parecen. La teoría económica neoclásica sostiene que los agentes económicos actúan de forma racional en busca del máximo beneficio, pero los estudios conductuales han demostrado que nuestros juicios están cognitiva, emocional y socialmente condicionados. La mayoría de las veces sin que nos demos cuenta. El comportamiento humano se escapa de los presupuestos del mercado.
 
«No soy economista», subraya Kahneman antes de empezar la entrevista. «No soy un experto en esto», reitera. Y es que el profesor se ha visto rodeado –involuntariamente, a tenor de su actitud– de periodistas que le preguntan más por la prima de riesgo que por los atajos mentales de nuestro cerebro.
 
- Su teoría es un poco «pesimista» respecto al control efectivo que tenemos sobre nuestras decisiones. Estamos tan condicionados que no nos damos cuenta...
 
- No creo que podamos cambiar la naturaleza humana. No podemos decidir pensar mejor. No soy negativo: no creo que la gente tenga un mal sistema de pensamiento, pero creo que es difícil que aprendan a pensar mejor. La educación nos permite ser más eficaces cuando pensamos, porque contribuye a usar más el Sistema 2 (racional). Ahora bien, no altera profundamente el equilibrio de poder entre ambos sistemas.
 
- ¿Ha registrado diferencias culturales en el uso de uno u otro sistema?
 
- No he llevado a cabo un estudio sistemático con relación a las diferencias culturales, pero es un tema bastante «de moda» en la Psicología. Hay muchos estereotipos, pero sí que hay diferencias, sobre todo en la medida en que unas culturas favorecen la acción inmediata frente a otra más sopesada, más lenta.
 
Hay aspectos en los que se observan diferencias entre Oriente y Occidente, por ejemplo, la velocidad con la que se toman las decisiones. Los estudios realizados en Estados Unidos muestran que a la gente le impresionan los líderes que actúan con rapidez; no estoy seguro de que en Asia sean esos los líderes los que más impresionan.
 
Otra diferencia importante es el concepto de felicidad, de bienestar. La alegría, la emoción o la satisfacción son más importantes en Occidente que en Oriente, donde se aprecia más la calma.
 
- ¿Sobrestimamos nuestra capacidad de decidir «correctamente» y la calidad de la información de la que disponemos?
 
- Esa es precisamente una de las cosas que destaco en el libro. Tendemos a tener mucha confianza en juicios que hacemos basados en muy poca información. Es uno de los aspectos más improtantes de la cognición. Somos capaces de generar interpretaciones muy rápidas; eso es maravilloso, porque nos permite actuar rápido, pero por otro lado no somos conscientes de lo que no conocemos. «No sabemos que no sabemos».
 
- ¿Cómo podemos saber que la información de la que disponemos para decidir es suficiente y de calidad?
 
- Es prácticamente imposible. Cuando uno se está formando una impresión de algo, o de alguien, y es realmente importante, es posible que reduzca el ritmo y diga: «Sí, tengo una idea muy clara de esta persona, pero voy a analizar los datos de los que dispongo». Y cuando lo hagamos, nos daremos cuenta de que tenemos muy poca información fidedigna para formarnos una impresión determinada.
 
- Nos cuesta admitir errores, ¿cree que es más por orgullo o por lo que usted considera una «incapacidad para reconocer estados pasados del conocimiento»? (Es decir, «no recordar» lo que pensábamos antes de que algo nos hiciese cambiar de opinión).
 
- Admitir errores siempre es desagradable. Las personas tienen una opinión diferente cuando las cosas van bien o mal. Cuando ven cómo se toma una decisión desde fuera, y tiene un mal resultado, tienden a pensar que fue un error y quien la tomó debería haber previsto las consecuencias. Pero se lo plantean después (es lo que en el libro llama «sesgo del resultado»). Por ejemplo, cuando se produce un desastre, nadie te dirá: «El líder actuó con brillantez, y a pesar de ello, se ha producido una catástrofe».
 
Cuando la gente cambia de opinión, olvida cómo pensaba antes. «Ahora que sé esto, es muy difícil recordar la situación en la que no lo sabía». Pongamos que alguien te miente y lo descubres. Entonces empiezas a acordarte de todos los episodios pasados con esa persona, y tendrás la sensación de que ya sospechabas algo...
 
- Habla en el libro de la importancia del «marco» del discurso. ¿La primera batalla para aprender a pensar despacio es llamar a las cosas por su nombre?
 
- El idioma es importante. No es lo mismo mostrar datos en términos de mortalidad (10%) o en términos de supervivencia (90%). La gente los percibe de forma diferente. El problema es que las cosas no tienen un único nombre.
 
Los políticos y los publicistas se dirigen al Sistema 1 (emotivo, no racional). Planean las cosas de forma eficaz para sus fines. El Sistema 1 genera la mejor historia entre las posibles con la información de la que dispone, una historia con coherencia interna. Lo malo es que nos resulta difícil aceptar nueva información que sea incompatible con la historia que uno se ha formado.
 
- «No dejes que la realidad te estropee una buena historia» es algo que se dice irónicamente entre los periodistas.
 
- Sí, es algo así.
 
Política y economía.
 
- Su trabajo se centra en las decisiones que tomamos en situaciones de riesgo. A menudo también recibimos presiones para que actuemos erróneamente.
 
- Por supuesto. Ocurre constantemente. La gente es muy sensible a las presiones y a las consecuencias inmediatas que puedan tener. Los efectos a largo plazo son más abstractas y más difíciles de tener en cuenta. Por ejemplo, el calentamiento global: cuando la amenaza se concrete en el tiempo, será muy tarde para reaccionar.
 
- No nos tomamos en serio las «amenazas» a largo plazo.
 
- Tomarse las cosas en serio implica un elemento emocional. Las emociones se evocan más rápidamente y con mayor intensidad por cosas inmediatas. Las democracias funcionan así, por ejemplo. La gente se ve obligada a pensar a corto plazo. Es uno de los grandes problemas de las democracias, pero los sistemas que no son democráticos... tienen otros problemas.
 
- Dígame un personaje público que sea más racional que impulsivo, y viceversa.
 
- Los dos últimos presidentes de Estados Unidos, Obama y Bush. Obama tiene un estilo más reflexivo. Bush era un líder deliberadamente intuitivo, de lo cual se enorgullecía.
 
- Pero no censuramos esta actitud.
 
- ¡No, al contrario, a la gente le encanta la intuicion! Le gustan los líderes rápidos.
 
- ¿Y dentro de Europa?
 
- No lo sé...
 
- No se mete en aguas profundas.
 
- (Risas) No, no tengo necesidad.
 
- ¿Cree que es un problema que todo el mundo opine sobre cualquier cosa?
 
- Sin duda. Eso explica en parte la situación actual. Es sorprendente que la gente vote y que tenga opiniones políticas sobre cosas de las que no tiene ni idea, como la economía. Pero forma parte de nuestra propia naturaleza. Está relacionado con lo que decía antes: el problema es que no sabemos que no sabemos.
 
- Por cierto, ¿invierte en bolsa?
 
- No. Bueno, tengo a alguien que lo hace por mí.
 
Fuente: ABC y EFE.

 
Pocas personas se preocupan lo suficiente por tener una ingesta saludable de alimentos diariamente, comer bien debe ser una de nuestras principales preocupaciones ya que esto determinará muchos factores del rendimiento del cuerpo en sus actividades regulares, existen distintos procesos que cumple el sistema digestivo diariamente, y su efectividad depende enormemente de las comidas que son ingeridas diariamente, esto no sólo se refiere a la obesidad, comer bien afecta a todo el cuerpo humano en todo sentido, su energía, funcionamiento, velocidad de reacción, gran parte de la salud en general depende de la forma en que nos alimentemos cotidianamente, es por esto que si se te hace difícil conseguir esta meta, te proveeremos de ciertos tips que te podrán resultar realmente útiles.
 
Empacar comidas antes de salir. Esto va dirigido especialmente para las personas que poseen largas jornadas de trabajo o estudio, una de las razones más comunes de la obesidad es debido a la falta de tiempo para cocinar algo nutritivo, por lo que la mayoría de las personas generalmente terminan en un puesto de comida rápida ordenando algo que a largo plazo lo perjudicará.
 
Para evitar estas situaciones prepara las meriendas y comidas en la noche y tenlas preparadas para el día siguiente, sólo necesitarás de comprar una bebida en algún lugar, en caso de que la ansiedad sea tu mayor problema, prepara un pequeño empaque con frutos secos, ya sean unas almendras, nueces o semillas que además de aportar grasas buenas, calman la ansiedad y pueden ser una merienda efectiva para todos los días.
 
Busca lo integral. Afortunadamente en la actualidad podemos encontrar gran parte de los productos o alimentos de manera integral, estos en su mayoría poseen grandes cantidades de fibra, bajas calorías y prácticamente nada de grasa, esté es uno de los pasos principales para empezar a comer bien, cambia el pan ordinario por integral ya que los carbohidratos y nutrientes son efectivos en cualquier tipo de dieta, también es aconsejable el arroz integral y la pasta integral, estos tres tienen un sabor casi idéntico que en sus formas comunes y son mucho mejores.
 
Lee el etiquetado posterior del alimento. Cuando se empieza a hacer ejercicio la persona puede comenzar a notar cuantas calorías pierde por la actividad, verbigracia, una persona pierde cerca de 200 calorías por caminar 30 minutos y puede perder el doble trotando, cuando ves la etiqueta posterior de un alimento como el chocolate, te podrás dar cuenta que esta pequeña barra posee unas 400-500 calorías, es decir, toda es ardua actividad física se resume en tan sólo un chocolate que puede ser ingerido en menos de 30 segundos.
 
Estas conclusiones pueden llegar a abrir los ojos a cualquiera que se esté esforzando en sus ejercicios, pero no en comer bien, estos dos tiene que ir obligatoriamente de la mano porque de lo contrario todo el esfuerzo será en vano, al leer la etiqueta pensarás más de dos veces antes de siquiera comprarlo.
 
Comparta la comida extra calórica. No siempre se puede evitar ingerir alimentos dulces que tengan un alto contenido calórico, ya que de por sí su sabor es más atractivo en varios aspectos y este tipo de comidas cuando se limitan entre largos periodos de tiempo, suelen ser más positivas que negativas, pero como el punto es dedicarse a o mercado bien, permite a los demás, como amigos y familiares, probar del alimento que estas comiendo, esto logra que reduzcas en gran proporción la cantidad de calorías que ingieres y al hacerlo aflojarás cualquier tipo de estreñimiento que poseas con las mismas.
 
Cambia las galletas de la casa por frutas. Generalmente el lugar donde más comida dañina tenemos es en el propio hogar, ya que en el normalmente guardamos chocolates, galletas y helados ya que estos se venden en grandes porciones, al contar con ellos en la despensa la tentación puede llegar a ser fulminante, impidiéndonos así comer bien, por lo que mejor es que en vez de comprar estos, adquieras distintas frutas, preferiblemente manzanas, piñas, peras, etc. Estas además de poseer un excelente sabor, poseen nutrientes y vitaminas vitales para el cuerpo.
 
Fuente: Vivir en forma.