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5 grandes malentendidos sobre animales
 
 
1. Nada sobrevive a una bomba nuclear como las cucarachas. Seguramente lo has escuchado o leído en muchas partes, pero no es del todo cierto. Sí, claro que sí, las cucarachas son animales realmente asombrosos, resistentes y poderosos que hay, pero no serían los mejores en una explosión nuclear, más bien los segundos. 
 
Veamos, las cucarachas pueden vivir un día entero sumergidas bajo el agua, una semana o maś sin cabeza y cuantos golpes puedas dar con tus zapatos, ¡pero hay insectos aún más rudos! Un ser humano resiste 1000 rads (dosis absorbida) expuesto a la radiación de una bomba nuclear, mientras que las cucarachas... nada menos que 20.000 rads. La cuestión es que, en estos términos, las avispas son aún más resistentes, soportando hasta 180.000 rads. 
 
 
2. Lactancia masculina: los machos también pueden dar leche. Esta tiene un poco de trampa, ¿quién iba a pensar que un macho puede dar de lactar a sus crías? Bueno, ésto es algo real y ocurre en ciertas especies como las cabras, los cerdos, los murciélagos y otros mamíferos. Si, incluyendo a los seres humanos, aunque no de forma natural, claro. 
 
El mejor ejemplo documentado es el del murciélago de la fruta de Dayak, el cual habita regiones como Tailandia y Malasia. Este murciélago presenta lo que en zoología se conoce como lactancia masculina y refiere a la producción de leche por las glándulas mamarias en presencia de estímulos fisiológicos relacionados con los lactantes, término que no existe en medicina, pero que no es imposible en nuestra especie y los científicos aseguran que mediante modificación genética, esto puede lograrse con hombres. Así que a estar alerta madres... 
 
 
3. Confusiones entre las especies. Existen muchos malentendidos al momento de identificar y diferenciar determinadas especies, comúnmente por la similitud en sus apariencias. Las más comunes son, por ejemplo, lagartos y cocodrilos. Una buena forma de diferenciarlos es que los primeros prefieren el agua dulce, mientras que los segundos la salada. Algo similar ocurre entre las lagartijas y las salamandras, que pueden diferenciarse también por su ubicación, ya que las primeras pueden habitar diversos medios, mientras que las segundas siempre necesitan lugares húmedos. 
 
En casos como los de las mulas y burros, las diferencias son pequeñas: las primeras tienen orejas más angostas, pero más largas que los segundos, sus cuerpos son más grandes y también son más altas que los burros. Entre las llamas y las alpacas también suele haber confusión, pero la primera siempre es más grande que la segunda, tiene mucho más pelo y su hocico es más largo. Por último, entre otras tantas, podemos mencionar a las ranas y los sapos. Las ranas necesitan vivir cerca del agua, mientras los sapos no, además, las ranas tienen una piel más suave y húmeda, son mucho más ágiles que los sapos y no tienen la enorme cantidad de verrugas que tienen los sapos. 
 
 
4. La oveja Dolly no fue el primer animal clonado. Ningún animal fue tan famoso como la oveja Dolly en 1997, cuando estaba en boca de todos por ser “el primer animal clonado exitosamente”, ¿verdad? Pues lo cierto es que el título no es del todo correcto, Dolly fue en realidad el primer mamífero clonado con éxito a partir de células adultas, pero no el primer animal y tampoco el primer mamífero.
 
En 1995 se clonaron 5 ovejas, aunque solo 2 resultaron exitosas: Megan y Morag, que hasta llegaron a la edad adulta, pero se clonaron mediante células cultivadas de un embrión de 9 días. De hecho, el primer animal que se pudo clonar exitosamente fue un renacuajo, en 1952, ¡cuando Dolly ni siquiera había nacido! 
 
 
5. Las abejas no siempre mueren después de picar. Las picaduras de abeja son realmente molestas, dolorosas y bajo ciertas circunstancias, hasta pueden ser peligrosas; si alguna vez te picó una, seguro lo sabes.
 
Quizá algo que también sabes entonces es que muchísima gente cree que las abejas siempre mueren después de picarte, ya que su aguijón y parte de su cuerpo se desprende, pero esto no es del todo correcto y estos insectos tan importantes no siempre mueren. 
 
La enorme mayoría de las abejas, los abejorros y también las avispas, poseen un aguijón liso como si fuese una aguja, lo cual les permite picar varias veces sin la necesidad de sacrificarse. Sin embargo, existen ciertas especies que poseen una forma evolucionada de aguijón, el cual tiene pequeñas fibras que cual gancho sostienen el aguijón una vez es utilizado.
 
Al intentar desprenderse, también se desprende el saco de veneno de la abeja, parte de su tracto digestivo, músculos y nervios, por lo cual muere casi al instante. No obstante, te repito, la mayoría de las abejas no cuentan con este aguijón, el cual fue especialmente desarrollado para atacar animales de piel gruesa, como la nuestra. Las únicas abejas que tienen este aguijón son las del género Apis. 
 
Fuente: Taringa.